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Ligdi González
04Bitácora pública

Cómo elegí los seis agentes que van a operar mi empresa

22 mayo 20265 min de lectura
  • estrategia
  • agentes
  • priorizacion

Cómo elegí los seis agentes que van a operar mi empresa

En la primera entrada dije que las próximas serían más operativas: cómo elegí el primer agente, qué tropezones encontré, cuánto me costó cada decisión. Esta es esa entrada. El 22 de mayo cerré la lista de agentes que van a operar mi empresa. Quedaron seis, en un orden concreto y con fechas. Aquí está el cómo y el porqué.

El punto de partida

Tengo muchos skills buenos. El problema es que tener un buen skill no es lo mismo que tener algo que trabaje solo. Un skill lo tengo que invocar yo, sentarme, pedirlo. Un agente opera sin que yo esté pendiente. Gran parte de mi trabajo seguía siendo manual aunque la herramienta para resolverlo ya existiera.

Así que la pregunta no era "qué puedo automatizar". Era qué proceso, si saliera de mi cabeza, me acercaría al norte.

El filtro que ordenó todo

Antes de escribir un solo nombre puse una regla por encima de todo: cada agente tiene que pasar una pregunta, "¿esto me acerca al norte de patrimonio millonario o no?". No "esto me quita trabajo". No "esto sería elegante de construir". El norte es construir patrimonio, y los agentes se priorizan por palanca de ingresos, no por alivio operativo.

Lo digo así de directo porque es la única forma que conozco de no caer en construir-para-construir, que es mi tentación favorita. Es facilísimo pasar una semana montando algo precioso que no mueve un solo dólar.

Cómo se hizo

No salió a la primera. Hubo una lista inicial, un ajuste, y una pasada final donde releí todo aplicando el filtro y corté sin piedad. En esa última pasada un agente salió entero, otro se pospuso, otro se reescribió de raíz, otro se adelantó en el calendario, y apareció uno que faltaba. El orden importa tanto como la lista: construir el correcto en el mes equivocado también es desperdiciar el mes.

Los seis que quedaron

Centinela — triaje de lo que entra. Va primero porque el inbound es la puerta de entrada de todo el negocio y hoy lo atiendo a mano, mensaje por mensaje. Vigila correo y LinkedIn, clasifica cada mensaje en caliente, tibio, frío o spam, y deja borrador de respuesta dos veces al día.

Custodio — cuida las cuentas que ya están adentro. Lo adelanté en el orden a propósito: es la palanca de ingresos más directa de toda la lista. Es más fácil y más rentable crecer con un cliente que ya confía que perseguir a uno que no me conoce. Recuerda próximos pasos, fechas comprometidas y cuentas que se enfriaron, y me propone los movimientos de la semana.

Vendedor — redacta la promoción cuando hay oferta vigente. Este existe por el diagnóstico más incómodo que tengo sobre mí misma: construyo sin parálisis, vendo con parálisis. Si promocionar depende de mi disciplina semanal de escribir copy de venta, no se hace — ya lo comprobé. El Vendedor saca esa parte del camino crítico.

Redactor de Propuestas — de notas de conversación a borrador. Lo reescribí de raíz. La primera versión asumía volumen tipo agencia: lead cualificado entra, propuesta sale. Mi realidad es propuestas únicas a clientes únicos. Así que la entrada no es un lead, son las notas reales de una conversación — la reunión, el WhatsApp, los acuerdos verbales. La última propuesta que armé a mano me tomó dos sesiones; con esto, una hora.

Editor — cierra el flujo de YouTube de punta a punta. El contenido es mi puerta de entrada B2B, y empaquetarlo me come tiempo cada semana. Recibe la transcripción cruda y devuelve portada, títulos, descripción, tags, post de comunidad y el post de LinkedIn derivado, y publica vía API.

Cualificador — investiga a los leads calientes. Lo pospuse a propósito al segundo ciclo. Hoy no tengo el volumen de leads que justifique un agente dedicado a investigarlos uno por uno; construirlo ahora sería construir-para-construir con otro nombre. Entra cuando el flujo lo pida, no antes.

Lo que descarté (y por qué importa decirlo)

Cazador — prospección fría saliente. Lo descarté entero. Mi modelo es 100% inbound: nada de cold outreach, nada de compra de listas, nada de perseguir desconocidos. Construir un agente que haga exactamente lo que mi propio plan prohíbe rompería la coherencia — y la coherencia entre lo que digo y lo que hago es, literalmente, lo que vendo.

Cronista — newsletter y bitácora automatizadas. No es mala idea; es prematura. Su construcción cae recién en 2027. Poner hoy en la web un agente para dentro de año y medio es ruido. La decisión se reabre cuando llegue, con datos reales encima en lugar de suposiciones.

No todo se convierte en agente

Una cosa que me quedó clara en este ejercicio: no todo skill quiere ser agente. Varios de mis mejores skills se quedan como skills — son las piezas de inteligencia que los agentes invocan cuando las necesitan. Agentificar todo habría sido el mismo error de construir-para-construir, solo que con más pasos.

Lo mismo con la infraestructura: resistí la tentación de montar una base de datos nueva para las cuentas cuando leer las notas que ya tengo era suficiente. La infra se construye cuando el dolor la pide, no cuando se ve bien en un diagrama.

Dónde queda esto

La lista quedó cerrada el 22 de mayo: seis agentes, en este orden, con fechas. El mapa del sistema en el Cuaderno los muestra a todos en "planeado" hoy. La gracia de este registro es que vas a poder ver cómo van pasando a "en construcción" y a "en producción" — o cómo alguno cambia de lugar cuando la realidad opine distinto.

Si alguno se cae, se reordena o aparece uno nuevo, lo vas a leer aquí. Esa es la idea de construir esto a la vista.